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Relatos finalistas categor铆a ‘Premio del p煤blico’

# RELATO 1


 

SOCIEDAD CIENT脥FICA ESPACIAL PARA LA RECUPERACI脫N DEL PLANETA聽TIERRA.
PROYECTO: 鈥淩ECREANDO EL PLANETA AZUL鈥
隆ENHORABUENA! Ha sido galardonado con el Primer Premio del CCLXVIII Concurso de聽Relato Breve 鈥淗EREDAMOS LA TIERRA鈥. Este premio le da la oportunidad de participar聽en la pr贸xima estancia tur铆stica de tres meses en la Tierra, donde trabajan m谩s de diez聽millones de cient铆ficos, los 煤nicos humanos que pueblan la Tierra actualmente, con el聽objetivo de recrear el Planeta Azul que perdimos hace varios miles de a帽os.

Esta aventura 煤nica le permitir谩 vivir experiencias que jam谩s olvidar谩, como por ejemplo:

  • Compartir tres meses de estancia en nuestro Planeta Azul con cien personas聽procedentes de doce galaxias diferentes. Algunas alejadas entre s铆 varios a帽os luz.
  • Respirar al aire libre (sin necesidad de casco, escafandra o similar) y sentir en la piel聽desnuda el calor de una estrella del tipo espectral G2, llamada Sol.
  • 聽Visitar los bancos de genes de la flora y fauna del siglo XXI, creados por los cient铆ficos聽de esa 茅poca y que gracias a ellos estamos llevando a cabo este proyecto con 茅xito.
  • Beber agua directamente de un manantial: corriente de agua que mana del suelo o de聽entre las rocas de forma natural.
  • Comer verduras y frutas frescas procedentes de huertos naturales (crecidas en tierra)
  • NOVEDAD: 隆Ver hielo en el Polo Norte de la Tierra! Por fin nuestros cient铆ficos han logrado disminuir la temperatura de la Tierra 12潞C y regenerar la capa de ozono casi en聽su totalidad, lo que ha permitido crear y conservar hielo en el Polo.
  • RECUERDO: A la finalizaci贸n de su estancia se le entregar谩 una flor deshidratada.

DOCUMENTACI脫N ANEXA:

  • Anexo I: Plan de viaje desde el planeta Eniootat a la Tierra. Duraci贸n: 5 meses.
  • Anexo II: Exenci贸n de responsabilidades. Firmar con huella y enviar por correo-luz.
  • Anexo III: Pruebas y ex谩menes m茅dicos y psicol贸gicos a realizar.
  • Anexo IV: Documento para donaciones. Las estancias de turistas se realizan para聽poder costear los gastos del proyecto: 鈥淩ecreando el Planeta Azul鈥. Cualquier聽cantidad ser谩 bien recibida y aprovechada por nuestros heroicos cient铆ficos. El dinero聽recibido ir谩 destinado a los siguientes proyectos: Creaci贸n de oasis en desiertos y el聽retorno del rinoceronte de Java. Gracias por su colaboraci贸n.

 

RELATO #2


UN NUEVO COMIENZO

El d铆a en que todo cambi贸 amaneci贸 como cualquier otro. La negra nube de contaminaci贸n se cern铆a sobre Valladolid. Nada nuevo. Preparaba una infusi贸n de rocas africanas con la poca agua desalinizada que me restaba, cuando alguien llam贸 a la puerta.
– 隆Tienes que venir! 隆R谩pido! 鈥 Arturo parec铆a bastante excitado.
– 驴Qu茅 sucede? – quise saber.
– Coge tu soporte vital y v谩monos. Te lo explicar茅 por el camino. Pero no lo hizo.
Conduc铆a su locom贸vil en silencio por la avenida de Salamanca, alimentando ocasionalmente a la insaciable caldera. Probablemente iba pensando en lo tarde que la humanidad comprendi贸 que los combustibles f贸siles eran una amenaza. Un anciano cruz贸 la calle arrastrando un carrito con el indispensable ox铆geno. Hac铆a a帽os que nadie pod铆a salir al exterior sin bombona. Me entretuve mirando a aquel hombre de unos treinta a帽os de edad. En otros tiempos habr铆a sido joven, sin embargo, en este entorno hostil su vida tocaba a su fin. Arturo tambi茅n debi贸 reparar en 茅l porque me pregunt贸:
– 驴Qu茅 mundo quieres dejar a tus hijos cuando mueras?
– Sabes perfectamente que no tengo hijos. 鈥 repuse.
– Sup贸n que los tuvieras, 驴Qu茅 clase de mundo te gustar铆a dejarles?
– Desde luego, no este mundo.
Record茅 las historias de mi abuelo acerca de un cielo siempre azul, de cientos de p谩jaros capaces de oscurecer algo llamado sol, de 谩rboles frondosos y verdes. Quisiera dejar a mis hijos un mundo as铆, pero sab铆a que era imposible pues mi abuelo hab铆a vivido en otra 茅poca, antes de que la 煤ltima planta se secara, y de que el ultimo animal se extinguiera.
– 隆Ya hemos llegado! 鈥 exclam贸 triunfal Arturo. Se帽al贸 las ruinas del antiguo museo de la ciencia, destruido durante la guerra del petr贸leo y a帽adi贸 鈥 Es ah铆.
Agarr茅 mi pesada bombona y lo segu铆 por la monta帽a de escombros. En la parte m谩s alta Arturo esperaba agachado junto a un peque帽o mont贸n de tierra arrastrada por el viento de la cuenca por donde anta帽o fluyera el rio Pisuerga. Me acerqu茅 para ver lo que miraba.
– 驴Es鈥? 鈥 inquir铆 incr茅dulo, pues jam谩s hab铆a visto una. 脡l asinti贸. – Pens茅 que ya no exist铆an, que se hab铆an extinguido hace d茅cadas鈥 隆Es preciosa!, no 隆es fabulosa!
– Es todo eso y m谩s. 鈥 con suma ternura acarici贸 con las yemas de sus dedos los p茅talos rosados de la flor. – Es un nuevo comienzo.

 

#RELATO 3


 

TE VOY A REGALAR EL VIENTO EN EL ALCORNOQUE

Constancio entr贸 despacio en la habitaci贸n de su nieta. 驴Puede haber algo m谩s hermoso que una ni帽a de dos a帽os dormida con el sol en la cara?

Comenz贸 a susurrar para no despertarla. 鈥淎licia, esta ma帽ana tu mam谩 se fue tan r谩pido al trabajo que no pude dec铆rselo: es maligno, y tiene met谩stasis, y me quedar谩 un a帽o o a帽o y medio. Y me da mucha rabia porque no me da tiempo a ense帽arte lo importante. Ver谩s: Vas a heredar todo lo que tengo. Y 驴sabes? Soy inmensamente rico: Tengo el pecho tan lleno de felicidad que me va a estallar por las costuras de las costillas; y tengo la luminosa liviandad de tu abuela a los 20 a帽os y las arrugas de re铆r que ten铆a antes de morir; y tengo las manadas de trompas grises y blancos colmillos; y el ruido silencioso de los cocodrilos sumergi茅ndose en la tarde del rio; y las gotas de roc铆o atrapadas en la transparencia de la tela de ara帽a; y el humo de le帽a interrumpido por el campanilleo de ovejas al atardecer de los pueblos del norte de Castilla; y el br铆o en las crines de los potros salvajes; y el cari帽o en los ojos avergonzados de los amigos que vendr谩n a verme cuando vaya a morir.鈥

鈥淧ara que puedas heredar el mundo tienes que aprender a aprehenderlo. Tienes, Alicia, que aprender a querer saber y as铆, s贸lo as铆, aprender谩s a saber querer. Tienes que aprender lo que son el ribosoma, el jacobiano y el floema; el solutrense, los piroclastos y el glu贸n; la serotonina, los cu谩sares y el hipot谩lamo. Tienes que aprender por qu茅 nace una flor, entender el olor de la lluvia, el ulular de un b煤ho, y por qu茅 es necesaria la muerte para que brille la vida, delicada y breve, pujante y pertinaz鈥 incluso con met谩stasis…鈥

– Ummm 隆Hola, Buelito! 驴Vamos a ir al paaque?

– Buenos d铆as, Ali. Claro, claro, pero antes vamos a desayunar y luego vamos a ver un alcornoque muy viejo 驴sabes? y vamos a escondernos entre las ramas y te voy a regalar el viento…

 

RELATO #4


 

BIENVENIDA A CASA
Desconozco el tiempo en que me encuentro. Ignoro la fecha terrestre en la que surco este universo. No me聽importa. Podr铆a hacerlo y entonces solo tendr铆a que preguntar a Control, la inteligencia artificial de mi nave y ella聽me lo calcular铆a sin dudar. Pero, 驴para qu茅? Estoy muerta. Ocurri贸 cuatro ciclos atr谩s.
Me despert茅 embobada con la imagen que Control reproduc铆a a trav茅s de sus sensores 贸pticos. Y sonre铆
como una chiquilla. El pecho empez贸 a sacudirse record谩ndome que ten铆a un coraz贸n que lat铆a. Despu茅s de tanto聽tiempo junto a Control es dif铆cil olvidar que nos regimos por sistemas operativos diferentes. Mis ojos no pod铆an聽apartarse de la sucesi贸n de colores que mostraba: un sol brillante, que casi pod铆a o铆r rugiendo en el vac铆o negro聽que surc谩bamos, palpitaba. S铆, palpitaba. Y yo sent铆 que me daba la bienvenida a una casa que nunca conoc铆, pero聽que aprend铆 a a帽orar en mis primeros a帽os, all谩, en mi colonia de origen. Me llev茅 las manos al pecho intentando聽sujetar su temblor y as铆, al comp谩s de la respiraci贸n agitada y el estremecer de mis dedos, me sorprend铆聽nombrando al hogar amado: Tierra.
Entre azules mansos se revelaban las zonas m谩s oscuras de terreno donde cre铆a ver bullir la vida que tanto聽ansiaba. La l铆nea que delimitaba su curvatura me pareci贸 soberbia. Dej茅 de respirar. Por un momento, solo聽contempl茅 y absorb铆 su densidad, su forma, su peso 鈥5, 52 gramos por cent铆metro c煤bico, 40055 Km, 5777聽trillones de toneladas鈥, los n煤meros fr铆os que nos hac铆an memorizar all谩 en los cub铆culos de aprendizaje de las聽colonias, grab谩ndolos a fuego en nuestras mentes infantiles porque alg煤n d铆a tendr铆amos la posibilidad de volver.聽Alg煤n d铆a. Mi d铆a. Hoy. Imagin茅 poder contemplar el vaiv茅n de los bloques de agua. 隆Agua! Los cambios de聽densidad provocando las corrientes. Casi pod铆a visualizar a 芦sigma禄 oscilando; temperatura, presi贸n, salinidad; un聽rayo de sol que penetra profundamente: el tercer decimal aumentando. Mis pulsaciones tambi茅n. Control聽memoriz贸 su n煤mero. No me import贸. Por fin estaba all铆. Y me levant茅 de un salto y gir茅 hasta que las paredes de聽metal blanco se volvieron curvas, y un sonido extra帽o reverber贸 como si no estuviera yo sola en Control, sino聽todos los que hab铆a conocido y ya no exist铆an. Me estaba riendo. 隆S铆, me re铆! Porque lo hab铆a conseguido y ahora聽sent铆a que no todo hab铆a sido en vano. Me sent茅 en el sill贸n esperando las noticias que me diera Control.
鈥擨niciando chequeo de superficie.
芦驴Por qu茅? No es necesario禄, pens茅, 芦Todo est谩 bien, seguro禄 Pero… No pod铆a pensar en esa posibilidad.聽Y entonces, el significado de las cifras me aplast贸 contra el respaldo y me mantuvo all铆 durante… 驴Cu谩nto聽tiempo? 驴Importa? No. Me aplast贸 como el desecho que era y me record贸 que estaba sola. Sola y muerta, aunque聽mi coraz贸n siguiera latiendo.
鈥擭iveles de radiaci贸n superiores a 200 rems. Todo rastro de vida tal y como est谩 registrada en mi base es聽inexistente.

 

RELATO #5


 

LA SEMILLA ORIGINAL

Par贸 el motor. Su fluido discurso hasta ese momento se detuvo. Los ojos se le perdieron en un horizonte que adivinaba ya no percib铆a con nitidez, ni con sus gafas reci茅n graduadas. Mientras el apreciaba el vals en que danzaban las miles de bailarinas, ataviadas con faldas de p茅talos de ciruelo, y se dejaba llevar por la m煤sica procedente del discurrir del r铆o, los trinos lejanos, intu铆a que su abuelo estaba perdido en recuerdos.
Aseguraba que la ciudad le hab铆a devorado el alma. A su mujer en cambio la hab铆a dotado de un nuevo brillo en la mirada. Socialmente m谩s activa se repart铆a el tiempo entre bolillos y partidas de cartas, con las que desde hac铆a diez a帽os eran sus amigas.
脡l se sent铆a hu茅rfano. Un 谩rbol arrancado de su sustrato original y metido dentro de una jardinera con vistas a aceras grises, donde se le apodar铆a bons谩i y se le privar铆a de verdadera libertad. Su mirada se apagaba cada a帽o en que sus manos se suavizaban de callosidades, por no trabajar la que hab铆a sido su modo de vida y compa帽era.
Le ayud贸 a bajar y caminaron por un acceso a las fincas desatendido de la mano del hombre y dejado al libre albedr铆o de las lluvias y las semillas voladoras. Con acierto le hab铆a solicitado que le llevara en una tarde que intu铆a propicia en lo climatol贸gico y lo visual. Los frutales rebosaban de blanco y rosa, los troncos negros y brillantes debido a las recientes lluvias contrastaban con un manto de verde reci茅n nacido.
Bruno se hab铆a decantado por una ingenier铆a t茅cnica agr铆cola. Sorprendi贸 a su padre, que renegaba de sus or铆genes rurales. Satisfizo a su abuelo, pues sent铆a que una peque帽a semilla, de las que hab铆a diseminado a modo de genoma, hab铆a germinado en un descendiente. Hastiado de buscar lo que verdaderamente le llenara, a nivel profesional y personal, solicit贸 a su abuelo que le arrendara las tierras que nadie labraba hac铆a a帽os, ni deseaba adquirir. Le habl贸 de agricultura ecol贸gica, de volver a las semillas ancestrales, de alejarse de la maquinaria moderna y se acercarse a las ra铆ces de la agricultura. A su abuelo le hizo gracia. Hab铆a dedicado a帽os al estudio cuando hablar con la tierra parec铆a su deseo. Para esa labor no hac铆an falta libros, solo respeto mutuo y aprender a ver con algo m谩s que los ojos. Sin m谩s descendientes interesados decidi贸 donarle en vida lo que a 茅l tant铆simo hab铆a regalado.
-La tierra no debe comprarse o venderse, pues no es nuestra. Fue el vientre f茅rtil del que nacieron cientos de siembras. Vuelve a llenarla de frutos y hazla tu compa帽era.

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